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El Constitucional español se opone a que Catalunya tenga "símbolos nacionales"

Según ha avanzado el periodista de "La Vanguardia",José Maria Brunet,el Tribunal Constitucional (TC) se opone a que el Estatut proclame que Catalunya tiene "símbolos nacionales". En estos momentos, la resistencia al uso de esta expresión es una de las principales causas de que la deliberación de la sentencia no logre avanzar, aunque el TC va a iniciar ya la segunda etapa de su discusión, con una nueva propuesta de resolución, cuya ponente es la magistrada Elisa Pérez Vera. El sector conservador del Constitucional ha rechazado siempre la citada expresión, pero su postura es compartida ahora también por una parte del sector progresista. Todo ello no hace peligrar el preámbulo del texto estatutario, ya que el Constitucional sigue admitiendo por mayoría que en esa parte introductoria de la norma pueda recogerse, en términos de relato histórico, que el Parlament declaró en su día que Catalunya es una nación. Pero el sector conservador rechaza que este tipo de manifestaciones se haga también en el articulado del Estatut. Una cosa es el preámbulo, sin efectos jurídicos -sostiene este sector-, y otra muy distinta los artículos del texto estatutario. Dicho sector ha ganado para su causa de oposición a estos conceptos al menos a un magistrado del sector progresista, con lo que en estos momentos el equilibrio interno sería de 6 votos a 4 contra dicha disposición. Ello podría obligar a prescindir de los conceptos "símbolos nacionales" para referirse a la senyera y al himno de Catalunya. Esta situación está dificultando el avance general en la deliberación de la sentencia, ya que el sector progresista insiste en encontrar una fórmula de transacción que permita salvar el precepto relativo al reconocimiento de los símbolos sin impedir su adjetivación, dado el especial valor que la sociedad catalana ha dado históricamente al concepto de nacionalidad. En este marco, el Constitucional delibera ahora si anula directamente la utilización de la expresión "símbolos nacionales", declarándola contraria a la Constitución, o si busca una fórmula que permita usar esos términos, pero con una cláusula interpretativa muy limitadora. Esta cláusula sería llevada no sólo a los argumentos de la sentencia, sino también al fallo, a su parte dispositiva. Con ello se perseguiría dejar absolutamente claro que todo uso de la expresión "símbolo nacional" en cualquier texto legal de aplicación o desarrollo del Estatut sería inconstitucional, salvo que se empleara en los estrictos términos que disponga el fallo. Si el equilibrio de fuerzas del Constitucional quedara 6 a 4 en ésta y otras cuestiones, la presidenta de la institución, María Emilia Casas, no tendría que hacer uso de su voto de calidad para deshacer empate alguno, como ocurriría de restablecerse el teórico equilibrio de igualdad a 5 votos entre los sectores conservador y progresista. Casas siempre ha intentado, sin embargo, que la sentencia del Estatut tenga el respaldo de una amplia mayoría, para que gane en peso y autoridad. Durante una etapa, tras las elecciones generales del año pasado, pareció que podían lograrse importantes puntos de coincidencia, pero cada vez está más claro que ese objetivo no podrá alcanzarse en todos los extremos del Estatut sometidos a debate, que son muchos. La impresión general en todos los ámbitos en que se sigue el proceso de elaboración de la sentencia es que el TC llegará en la mayor parte de los asuntos conflictivos a una resolución interpretativa que evite la declaración de inconstitucionalidad y la anulación de preceptos. Pero eso no quiere decir que lo consiga en todos ellos. La magnitud de las incógnitas persistentes hace que aún no haya trascendido si habrá una votación final, de toda la sentencia, o capítulo por capítulo, para favorecer los puntos de encuentro, siquiera parcial.
EL PUNTO CLAVE

La discusión sobre la trascendencia de la expresión "símbolos nacionales" utilizada en el Estatut se centra en el artículo 8.1 del texto, que establece que "Catalunya, definida como nacionalidad en el artículo 1, tiene como símbolos nacionales la bandera, la fiesta y el himno". El punto 2 del mismo precepto especifica que la bandera es "la tradicional de cuatro barras rojas en fondo amarillo". El punto 3 determina que la fiesta a la que se refiere el primer apartado es la Diada de l´Onze de Setembre, aquí sin adjetivación. El punto 4 añade que el himno de Catalunya - también en este caso sin adjetivar-es Els segadors. El punto 5 establece que el Parlament debe aprobar las disposiciones sobre el uso protocolario de dichos símbolos. Finalmente, el punto 6 fija para ellos la misma protección jurídica que tienen "los otros símbolos del Estado".

AL LEGEBILTZARRA Y A LOS EPAITEGIAK SE LES OBLIGÓ A PONER LA ENSEÑA ESPAÑOLA
El debate en el TC ha venido a coincidir con una etapa de especial preocupación judicial por la cuestión de los símbolos. El Supremo acaba de ordenar al Legebiltzarra de Gasteiz que coloque la bandera española en lugar bien visible de su fachada,hecho que ha sido mofa ante lo que se ha considerado un hecho "lamentable". Paralelamente, el anterior Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) aprobó en su última reunión, en septiembre pasado, encargar la compra de mástiles y banderas de España para todos los juzgados de la CAV que no dispusieran de ellos. En Nafarroa no pasaba esta situacíón porque el gobierno de UPN garantizó el uso de la bandera española junto a la de Nafarroa y negando,a su vez,la ikurriña.

REACCIONES CATALANAS                                                                                                                                                                                                                                                         Mientras en Euskalherria,la situación se ve como "normal" viniendo de un órgano español,en Catalunya se rasgan las vestiduras.Mientras los líderes de CIU y ERC,Felipe Puig y Juan Ridao,manifiestan que "aún se debe valorar este posible resultado" insisten en que,si se confirman,"ésto empequeñece Catalunya".Por otra parte,los socialistas e ICV piden a ERC que no se les ocurra abandonar el gobierno catalán en estos momentos,pero los independentistas catalanes quieren "revisar el pacto de entente por las causas que sobrevienen y por la actitud de Zapatero con el estatuto".

 




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